
Yo siempre he sido muy superficial lo reconozco, sin embargo la vida se encargó de enseñarme que el físico no lo es todo en la vida y aunque suene trillado para triunfar se necesita mucho más que ser bonita.
Hace un par de años yo no estaba tan pasada de peso como lo estoy ahora, era talla nueve y me atrevo a decir que tenía muy buen cuerpo, lo que me permitía tener una lista de admiradores, más de alguno de muy buen ver, pero no había uno que valiera realmente la pena.
El subir de peso me hizo descubrir que tenía dos cosas en contra, que era mujer y ya no era mucho del gusto del tipo de hombres que me atraían, pero además de que esos mugrosos que pertenecen al género masculino dejaron de hacer cosas por mi.
Y es que cuando era delgada siempre que decía no puedo bastaba con sonreírle a un tipo para que me dijera yo lo hago.
Lo que me da gusto es que hoy me doy cuenta que no sólo mi cuerpo o mi cara me ayudaban para hombres, también mi actitud y mi seguridad. Hoy puedo decir que pese a que tengo kilitos de más tengo algunos pretendientes, que se han acercado con intensiones serias éste fue uno de los poemas que me escribió uno de ellos y me halaga ser la musa inspiradora:
Bebí de tu saliva y me diste vida
Y era tan dulce aquel sabor
que despertaste mi sed insaciable
el ansia insatisfecha de pedir siempre más.
Se detuvo el tiempo en tu boca húmeda,
refrescando los poros de mi piel oscura
y tu aliento fue mi respiración
pero mis labios secos,
no sabían como adorarte en aquellas tardes cálidas de agosto
quemante, prohibida pasión
fuiste lluvia fina que regó mis campos
agua cristalina,
tus sudor fuente de mi vida,
tus encantos que, hoy ya se marchita con tu adiós.
Hace un par de años yo no estaba tan pasada de peso como lo estoy ahora, era talla nueve y me atrevo a decir que tenía muy buen cuerpo, lo que me permitía tener una lista de admiradores, más de alguno de muy buen ver, pero no había uno que valiera realmente la pena.
El subir de peso me hizo descubrir que tenía dos cosas en contra, que era mujer y ya no era mucho del gusto del tipo de hombres que me atraían, pero además de que esos mugrosos que pertenecen al género masculino dejaron de hacer cosas por mi.
Y es que cuando era delgada siempre que decía no puedo bastaba con sonreírle a un tipo para que me dijera yo lo hago.
Lo que me da gusto es que hoy me doy cuenta que no sólo mi cuerpo o mi cara me ayudaban para hombres, también mi actitud y mi seguridad. Hoy puedo decir que pese a que tengo kilitos de más tengo algunos pretendientes, que se han acercado con intensiones serias éste fue uno de los poemas que me escribió uno de ellos y me halaga ser la musa inspiradora:
Bebí de tu saliva y me diste vida
Y era tan dulce aquel sabor
que despertaste mi sed insaciable
el ansia insatisfecha de pedir siempre más.
Se detuvo el tiempo en tu boca húmeda,
refrescando los poros de mi piel oscura
y tu aliento fue mi respiración
pero mis labios secos,
no sabían como adorarte en aquellas tardes cálidas de agosto
quemante, prohibida pasión
fuiste lluvia fina que regó mis campos
agua cristalina,
tus sudor fuente de mi vida,
tus encantos que, hoy ya se marchita con tu adiós.
